La Palma y el agua . “Crónicas de una terrible sequía anunciada”

Tenemos la costumbre de abrir la llave de nuestra casa y que salga agua como algo cotidiano, como algo normal. Pero en la isla de La Palma la burocracia ha creado un bucle en las actuaciones paliativas para la sequía. Esta anomalías en la gestión del agua, ya vienen de antaño, de la mano de todas las siglas políticas, que han transcurrido a lo largo de los años, por el poder en el Cabildo palmero. Todas estas tropelías para seguir permitiendo especular, con un bien tan preciado como es el agua. Han encaminado indirectamente a la posible ruina, a la principal entrada económica que tiene la isla, que es indudablemente el sector primario, el agrícola mayormente, porque obviamente sin agua no hay agricultura y por lo tanto iniciar una depresión económica para su habitantes. Triste circunstancia porque está pequeña pero hermosa isla, fue considerada en un pasado reciente, la despensa alimentaria de todas las Islas Canarias.

La dura realidad ha llegado para quedarse, ya se ven diversas zonas silvestres, almendros, cerrillos, etc y a la vez cultivos como aguacates, plátanos etc, secándose literalmente por las escasez de agua de regadío. Solo es el comienzo de la recta final de un problema creciente, una sequía más que mencionada, pero que cada vez es más acentuada. Es una cruenta manera de dar vueltas alrededor de una cuestión importantisima para la supervivencia de toda una población , y además si le sumamos que la isla tiene una pluviosidad relativa, entorno a un 63%. Es la que más tiene del archipiélago Canario.

Aunque llevan salpicandose las posibles soluciones por todos los medios de comunicación, televisión, radio, prensa tanto de tipo digital como la escrita durante estos últimos meses. Pero estás no llegan.

Algunas medidas muy interesantes como el trasvase que son nombradas como compromiso social por parte de los responsables políticos de esta problemática ,para tratar de silenciar las continuas llamadas de atención por parte de la ciudadanía, siguen pasando por las bocas de los responsables políticos, que sin escrúpulos, terminan cambiando de tema descaradamente, hablando de los pozos, e incluso de las desaladoras.

Está claro que parte del Cabildo tiene intereses en estas soluciones, pero de continuar sin llover; los pozos como solución serían un parche. Ya que a largo o corto plazo, se salinizaraían sin remedio, no sirviendo para el regadío y volviendo a la casilla de salida, eso sí después de una inversión considerable , y la segunda opción las “desaladoras” tardan mínimo 4 años para ser viables, cuando el problema está hace tiempo aquí.

Muchas situaciones extrañas se han dado en este camino de intentar supuestamente, por parte del Cabildo en la parte que tiene destinada a el consejo Insular del agua. Donde preside también Mariano Zapata, el cual aún con intereses familiares dentro de las soluciones que el mismo propone. Sigue al frente sin mirar hacía el suelo cuando se lo mencionan. Puede ser que esto sea tierra quemada para mucho de los principales gestores políticos en esta isla, que está anclada a modo de paraíso, en medio del océano atlántico, y que es precisamente reconocida por su verdor, que está pasando gradualmente a ser un amarillor.

Pero no solo esté caballero, que también es el actual presidente del Cabildo, es el supuesto culpable por estár ostentando en la actualidad dicho cargo. Si no todos los anteriores están acostumbrados a jugar con los medios de comunicación para acallar el clamor popular, y salirse con la suya, dejando la orografía isleña con cadáveres de todo tipo, siempre de carácter hidrológicos a medio terminar, con presupuesto astronómicos, por supuesto de origen público siempre. O sea paga el pueblo, pero facturan ellos.

¿Que dirían los que lucharon tanto en su día, porque tuviéramos agua de regadío, viendo como se está actuando en la isla Palmera , dejando la soluciones en las manos de gestores que no tienen como ingresos directos la agricultura?.