La valentía de ser pastora de ovejas sin más compañía que el rebaño

Lorena convirtió su gran pasión en su profesión con tan solo 24 años: compró 630 ovejas de la raza Roya Bilbilitana y se fue a vivir sola a Pobar, un pequeño municipio de Soria. Ahora, Lorena vive con su compañero Jesús, ganadero de Ribafrecha (La Rioja), y dentro de unos meses van a ser padres.

En los últimos 10 años en la Comunidad Autónoma de Aragón hemos perdido más de 1.700 rebaños y 800.000 ovejas. Cada dos días hemos perdido un rebaño con más de 400 ovejas. Muchos de estos rebaños eran los únicos moradores de amplias zonas de nuestro territorio y en algunos casos su desaparición ha conllevado la falta de actividad económica y social en varios núcleos con grave peligro de quedar deshabitados.

Un ejemplo de apuesta por la ganadería y por el medio rural es Lorena Genzor Pereiro, una joven ganadera que pastorea su rebaño de más de 600 ovejas por los campos de Pobar, en Soria. Lorena nació hace 30 años en Zaragoza. Desde pequeña se sintió especialmente atraída por la ganadería del ovino que practicaba su padre. Pero las circunstancias de la vida le llevaron a vivir en la capital aragonesa hasta que en el año 2012, con tan solo 24 años de edad, se lió la manta a la cabeza. Compró 630 ovejas y buscó un pueblo en el que poder desarrollar su gran pasión: ser ganadera. Eligió la raza Roya Bilbilitana, su favorita por ser una raza extraordinariamente rústica  y que produce un cordero muy apreciado. Desde el año 2013 mejora la selección de su rebaño dentro de la Asociación de Ganaderos de Raza Roya Bilbilitana (AGROBI).

La vocación de Lorena le ha guiado en su camino como ganadera, pero también cuenta con formación y algunas experiencias con profesionales de la ganadería tanto ovina como bovina. Además, su familia paterna siempre ha tenido ovejas y de niña ya le gustaba acompañar a su padre y a su tío cuando cuidaban del ganado. Lamentablemente su padre falleció y no ha podido vivir los pasos que ha ido dando su hija. Eso sí, en su emprendimiento ha contado con el apoyo tanto económico como de asesoramiento de su tío, también ganadero. Como formación, primero estudió Ganadería y después cursó grado superior y medio de Forestal, en Jaca.

Su corta pero apasionante trayectoria fue reconocida, el pasado 3 de junio, por la Unión de Productores de Rasa Aragonesa (UPRA) y Oviaragón del Grupo Pastores en el acto celebrado en Puente La Reina (Huesca). Lorena recibió el primer accésit  del Premio a la Biodiversidad 2018. Unos galardones con los que se quiere reconocer la importante labor que hacen en nuestro medio rural los rebaños de ganado ovino y caprino que pastorean ganaderos tan entregados como ella.

Lorena recibe el reconocimiento de mano de Dña. Montse Castán, presidenta de la Comarca de la Jacetania.

Su idea inicial era poder desempeñar su trabajo como ganadera en alguna zona del Pirineo oscense pero no fue posible y la oportunidad surgió a casi 300 kilómetros de las montañas en las que tanto disfrutó de pequeña con su familia durante los fines de semana, lo que fraguó en ella su amor por la naturaleza. Fue así como recaló en Pobar, un municipio soriano prácticamente deshabitado, algo que nunca le ha echado para atrás porque le gusta disfrutar de la soledad y también de la tranquilidad de la zona.

Durante un largo tiempo ha estado viviendo sola con sus animales en Pobar pastoreando los campos de la vega del Río Alhama, las Sierras de las Cabezas, Alcarama y del Almuerzo. En definitiva, unas cuantas miles de hectáreas recorridas por su rebaño a lo largo del año, incluidos los largos inviernos, sin reblar. Y es que Lorena siempre ha apostado por la ganadería extensiva que aprovecha de manera eficiente los recursos del entorno con un manejo tradicional. Tiene claro que así las ovejas se crían mejor y se alimentan con menos pienso. Desde 2016 vive con Jesús, su compañero, un ganadero de Ribafrecha (La Rioja) que cuenta con otro rebaño de ovejas de raza Roya Bilbilitana, con la buena noticia de que van a ser padres el próximo otoño.

Jesús y Lorena dos valientes que necesita Pobar para volver a llenar sus calles de vida.

El pasado y el presente de Lorena Genzor ha estado unido a la ganadería desde diferentes facetas y tiene claro que en el futuro también quiere seguir dedicándose a esta profesión porque le apasiona salir al monte con su rebaño. Esta muestra de valentía y decisión creemos que es un ejemplo para muchos de nuestros jóvenes que se rinden antes de luchar por los sueños que persiguen para ser felices.

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