España tiene el dudoso Honor de estar en la cola del Comercio Justo.

Conseguir un comercio internacional basado en la equidad, en el que se protejan los derechos de los productores y trabajadores, y se preste atención al cuidado del medioambiente, propiciando un desarrollo sostenible. Estas son las características del Comercio Justo.

El comercio justo sigue aumentando a nivel global, pero en España tenemos el dudoso honor de ser los primeros por la cola.

No fue hasta finales de los años 80 cuando este movimiento llegó a España, con casi 30 años de retraso respecto a otros países europeos.

España solamente representa el 0,54% de las venta de Comercio Justo a nivel mundial, el consumo medio de estos productos es de 0,86€ por persona (cifra 16 veces menor que la media europea). Sin embargo, los datos han mejorado en los últimos años, en 2016 el consumo aumentó en 11 céntimos por persona, y alcanzó en total los 40,05 millones de euros, cinco millones más que en 2015. Esto se debe al aumento de las ventas en las grandes superficies, como los supermercados (37,7% del total).

Los diferentes partidos políticos que han desfilado por el poder, en el Gobierno central de España, han estádo más pendientes de cruzar acusaciones, que de la problemática del sector primario.

Hay una relación directa entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), firmados por líderes de 193 gobiernos para combatir la situación de desigualdad en el mundo y luchar contra la pobreza, y lo que plantea el Comercio Justo. Ambos entienden que el desarrollo incide en todos los aspectos humanos, ecológicos o sociales, e implican a diferentes actores creando un trabajo en red y global. El documento de la CECJ recuerda que los 10 principios del Comercio Justo (oportunidades para productores desfavorecidos, transparencia y responsabilidad, prácticas comerciales justas, pago justo, no al trabajo infantil, no al trabajo forzoso, no a la discriminación -libertad de género, igualdad de asociación-, buenas condiciones de trabajo, desarrollo de capacidades, promoción del comercio justo y respeto al medio ambiente) ayudan a alcanzar los ODS.

Supuestamente las cooperativas son lo más parecido que tenemos en nuestro país, a “un comercio justo”, pero muchas veces su forma de proceder más cercano a empresas con carácter privado, que sociedades dónde se copera, para lograr un buen retorno económico a los agricultores, desviándose totalmente de su finalidad inicial.

A pesar de que España aún no es un país con un importante consumo de Comercio Justo, esperamos que el aumento en las ventas de los últimos años signifique una nueva tendencia que lleve a lograr erradicar la pobreza, consiguiendo un mundo más justo.

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