Como funciona una cooperativa agrícola.

Una cooperativa es una sociedad que tiene varias diferencias en comparación con otros modelos de organizaciones empresariales más populares, como por ejemplo podrían ser la Sociedad Anónima o la Sociedad Limitada.

La principal diferencia de la cooperativa es que está compuesta por personas que deciden asociarse entre sí, de manera que todas ellas conforman, a partes iguales, la organización creada.
Las cooperativas, al ser una sociedad con fines empresariales, debe de contar con una serie de Estatutos, en los que se deben establecer cuestiones como el nombre y tipo de sociedad, el domicilio social, la duración prevista de la misma o el objeto para el que se ha creado la cooperativa. El capital social mínimo, o sea la aportación mínima que hay que aportar como socio al capital social para participar de la sociedad y también las normas para repartir las pérdidas o los beneficios de la misma, son otras cuestiones importantes que deben estar declaradas en los estatutos de la organización.

Obviamente , a colación de los conceptos planteados, estamos ante una agrupación de personas que tienen intención de comercializar productos, ya sean tomates, limones, plátanos, verduras, servicios, etc.

En definitiva, el objeto de la cooperativa es realizar actividades empresariales, de ahí que se deben plantear estas cuestiones como si de una empresa ‘normal’ se tratase. Y de hecho, lo es.

Una cooperativa debe quedar registrada en el Registro de Sociedades Cooperativas, en un plazo máximo de dos meses desde el momento de su constitución. Para ello, se debe celebrar una Asamblea del tipo constituyente, donde se elegirá un Secretario y un Presidente, y donde los miembros mostrarán su conformidad con los estatutos redactados.

Este es el punto más importante de este tipo de sociedades: la conformidad con las ‘normas internas’ en la cooperativa. Tanto es así, que la Ley no concibe la posibilidad de que las cooperativas sean constituidas sin la mencionada asamblea.
La principal diferencia viene determinada por la propiedad de la organización. Mientras que en una cooperativa todos los socios son propietarios, en una empresa lo son los accionistas. ¿Qué consecuencias tiene esto? En primer lugar, los trabajadores de una cooperativa son los propios dueños de la actividad, de manera que el rendimiento de sus acciones recae sobre ellos mismos, ya sea en positivo o en negativo.

La base actual de una cooperativa agrícola es exactamente la misma, haciendo mención al título de este artículo: la cooperativa en sí no es el edificio donde se genera la actividad agrícola que se lleva entre sus paredes, si no la sociedad de origen asociativo entre sus participantes. Estos se reparten de un modo equitativo los perjuicios, del mismo modo que las ganancias, cuestión básica para que realmente el peso de las decisiones lógicamente revierta en su totalidad sobre los asamblearios, ya que son los pilares de la misma.

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