La tiranía de los concesionarios de coches.

Es una pandemia en España, las ventas low cost de vehículos de bajo costo de fabricación. Basan su secreto en conseguir la optimización de la producción de este tipo de automóviles, que últimamente inundan las carreteras Españolas. Buscan países en origen donde tienen las fábricas para construirlos, utilizando para ello mano de obra que les sale más  barata.

Los acabados son los justos para cubrir el apartado de lo aceptable, destinado a aquellas personas que necesitan un medio de transporte para ir del punto A al punto B, y que su estatus social no lo suelen valorar en función del medio de propulsión mecánica que los desplaza de un lugar a otro.

Otra parte bastante curiosa en el caso de algunos super ventas, y que han aprovechado la famosa crisis para hacerse con un jugoso hueco en el mercado, es el del coche de pueblo.

Este tipo de vehículo nació en la segunda guerra mundial, quedando los modelos actuales a años luz tecnológicamente de aquellos primeros Beatles, que surcaron las carreteras y pistas Alemanas.

Son las casi obligatoria revisiones en las casas que te venden estos utilitarios, ya sea coche, furgoneta o todo terreno las que en muchísimas ocasiones son verdaderos atracos a mano armada. Llegan a cobrarte por un litro de agua para el radiador alrededor de 5 Euros, cuando en cualquier gasolinera lo encuentras por un euro y poco. Raspando en muchos casos los 200 euros, por un cambio de aceite, y cuatro repuestos de bajo costo, la mayoría de ellos a precio de tinta de impresora para el vilipendiado consumidor, que obviamente en la mayoría de las ocasiones lo compran por un bajo poder adquisitivo a parte de lo anteriormente mencionado y sin tener la mano de obra incluida, son casas oficiales con determinada reputación, y no delincuentes, pero a las que el gobierno no les pone ningún freno de manos en este tipo de acciones , por más denuncias que llenan las oficinas del consumidor.

Nadie se moja realmente en parar este tipo de actos, que se caracterizan por una actitud despiadada hacia el comprador del vehículo, que es el que cegado bajo la ilusión de comprar un vehículo nuevo, se lleva la noticia de que esas casas de tanto renombre, al final no son tan serias como quieren hacernos creer.

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